Cuando queremos algo hacemos lo posible por conseguirlo, sabiendo o no que antes debemos dejar atrás ciertas cosas muy importantes en nuestra vida. En ocasiones nos entregamos tanto que podemos llegar a perder incluso aquello que tanto pretendíamos conseguir.
¿Somos capaces de sacrificar todo por luchar por aquello en lo que creemos, aquello por lo que soñamos, aquello por lo que sufrimos?
¿Somos capaces de entregar nuestra propia vida por cosas como el amor, la amistad, un buen trabajo o el descubrimiento de nuestra propia existencia?
Si queremos algo debemos de ir a por ello, y punto. Son muchas las cosas que dejaremos atrás, son muchas las cosas que el día de mañana nos arrepentiremos de haber dejado escapar, son muchas las sensaciones que el viaje conllevan.
Y si al final ese viaje supone que no consigamos nuestro sueño, no es un fracaso, sino una experiencia que nos enseña para más adelante. No hay nada más poderoso que un corazón roto, porque ese corazón en cualquier momento seguirá latiendo, y habrá aprendido realmente lo que es vivir.
Es hora de coger fuerza y seguir adelante para cumplir nuestros objetivos, aunque haya dificultades por el camino. Si se tiene clara la meta no es inalcanzable. Nunca retrocedaís si no es para coger impulso.
"Los sueños se cumplen, cuidado con lo que sueñas"
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