Todos tenemos un sueño, todos tenemos una meta, todos tenemos un
objetivo, pero.....¿hasta donde somos capaces de llegar por conseguirlo?
Cuando
queremos algo hacemos lo posible por conseguirlo, sabiendo o no que
antes debemos dejar atrás ciertas cosas muy importantes en nuestra vida.
En ocasiones nos entregamos tanto que podemos llegar a perder incluso
aquello que tanto pretendíamos conseguir.
¿Somos capaces de
sacrificar todo por luchar por aquello en lo que creemos, aquello por lo
que soñamos, aquello por lo que sufrimos?
¿Somos capaces de
entregar nuestra propia vida por cosas como el amor, la amistad, un buen
trabajo o el descubrimiento de nuestra propia existencia?
Si
queremos algo debemos de ir a por ello, y punto. Son muchas las cosas
que dejaremos atrás, son muchas las cosas que el día de mañana nos
arrepentiremos de haber dejado escapar, son muchas las sensaciones que
el viaje conllevan.
Y si al final ese viaje supone que no
consigamos nuestro sueño, no es un fracaso, sino una experiencia que nos
enseña para más adelante. No hay nada más poderoso que un corazón roto,
porque ese corazón en cualquier momento seguirá latiendo, y habrá
aprendido realmente lo que es vivir.
Es hora de coger fuerza y seguir adelante para cumplir nuestros objetivos, aunque haya dificultades por el camino. Si se tiene clara la meta no es inalcanzable. Nunca retrocedaís si no es para coger impulso.
"Los sueños se cumplen, cuidado con lo que sueñas"